Director: Alex Proyas, Producción: Andrés Mason/ Alex Proyas, Guión: Alex Proyas/ Lem Dobbs/ David S. Goyer, Fotografía: Dariusz Wolski, Diseño de producción: Patrick Tatopoulos, Edición: Dov Hoening, Música: Trevor Jones, Actuación de: Rufus Sewell, Kiefer Sutherland, Jennifer Connelly, William Hurt.
En una época incierta, un grupo extraterrestre secuestra a un sector de la población humana para estudiarla, robando las memorias individuales y haciéndolas una sola para utilizar la muerte como nave. El proceso que han utilizado para tal efecto es lo que denominan sugestión; con ella logran dormir a la gente para reconstruir cada doce horas la ciudad y la vida de los individuos.
John Murdoch (Sewell) es perseguido por un crimen que no recuerda. En la búsqueda por recuperar su memoria, descubre el inframundo de la organización extraña, cuyos integrantes pueden interferir en el pensamiento de los demás con ayuda del doctor Daniel P. Schreber (Sutherland). Pero durante la experimentación sobre Murdoch hay alteraciones inesperadas, pues posee la habilidad sugestiva de los extraños y logra evadir los efectos del sueño. Mientras que el detective Bumstead (Hurt) intenta atraparlo, Murdoch es ayudado por el doctor Schreber para reconocer sus poderes y eliminar a los extraños.
Pero al final, toda esperanza es en vano, pues la ciudad oscura está montada sobre la superficie de una nave espacial y ese remedo de espacio civilizado viaja sin rumbo y limitado por los muros. Murdoch entiende que no hay marcha atrás y construye, por medio de la sugestión, una playa y una copia de la atmósfera terrestre, recuperando así para los secuestrados, doce horas de días.
En medio de una ciudad oscura con edificios expresionistas, la película recuerda el aparato ambiental de Metrópoli. El excelente guión es enmarcado por una ambientación de los años 20 y un vestuario de los años 40, situación que permite reforzar la ambigüedad de la época. La iluminación permite acentuar en claroscuro aquellos elementos que poseen el peso visual. Otro aspecto importantísimo es la escenografía y ambientación. Para el cambio de edificios y decorados intervienen los departamentos de producción y dirección de arte, el cual tiene un trasfondo de diseño meticulosamente realizado. Hay mezcla de técnicas de animación para lograra el efecto en los edificios que surgen y se desdoblan; las técnicas incluyen computadoras y maquetas.
El ritmo es vertiginoso todo el tiempo. El film ofrece una coreografía oscura y asimétrica que se perfila en el rostro de la ciudad misma, pero también en todos los interiores que hay en ella. Así, existe la movilidad de muebles, de personajes que duermen, luces inestables, ruidos incidentales, música estrepitosa, música romántica, sonidos estrepitosos, líneas y ángulos que impiden toda simetría en la composición.
La línea dramática es convencional, pero muy bien manejada. El clímax ocurre en la destrucción de la ciudad, el laboratorio secreto y el grupo de extraños. La propuesta es muy rica, ya que es una mezcla de ciencia ficción, cine negro y expresionista, cine de los años cuarenta en Estados Unidos; pero con actuaciones no acartonadas ni simplistas. Todos los elementos están perfectamente engranados y nos ofrecen un montaje con gran despliegue de producción, pero sin demeritar u opacar la realización.
Bien vale la pena ver esta película, cuya tesis precedía a la comercialmente exitosa Matrix, pero sin el despliegue de efectos especiales. Al igual que en la trilogía de los Hermanos Wachowski, en Ciudad oscura el protagonista es un héroe que no quiere serlo y que se resiste a cumplir su misión, en medio de una circunstancia y personajes que lo persiguen.
Alcances del Surrealismo frente al Dadaísmo
Mientras que en el Dadaísmo la bandera anarquista ondeaba por un rechazo total, espontáneo y primitivo, los surrealistas pugnaban por la libertad y la afirmación constructiva que habría de plantear una nueva búsqueda experimental, apoyada en la filosofía y en la psicología. La inminente ruptura del grupo dadaísta constituyó el triunfo del instinto creador del ser humano que había emitido su aullido informe de negación hasta sus últimas consecuencias.
La rebelión destructiva que instó a los dadaístas a utilizar métodos provocadores rasgó una brecha que los artistas miembros del Partido Comunista Francés, André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard y Philip Péret habrían de atajar con la implementación de la llamada “conciencia surrealista”, la cual denunciaba una dolorosa fractura arte/sociedad, mundo interior/exterior, fantasía/realidad. La solución que plantearon los militantes surrealistas invocaba a una libertad realizable, libertad que constituyó hasta el final su gran meta: provocar, indagar, encontrar y crear el punto de coincidencia que habría de mediar entre los puntos opuestos de la brecha.
La propuesta fue y sigue siendo una fórmula exitosa, visionaria e inagotable: la unión armoniosa del sueño/realidad, del sueño/vigilia que instaló el alma humana en la “surrealidad”, esta realidad absoluta, cuyo objetivo es liberar al “yo” subconsciente y, en consecuencia, liberadora total del espíritu. Nos instaba Breton a escuchar nuestra voz surrealista: a solas, concentrados, receptivos del dictado interior. La fuerza del oleaje a duermevela tendría que llevarnos hacia arrastres automáticos, articulados con lenguaje peculiar sin trasfondo lógico, pero mezclado todo con sentido intelectual.
Los surrealistas admiraban a dos grandes fuentes del pasado como ejemplo e inspiración, poetas que los antecedieron: Marqués de Sade, por su fuerza de instintos primitivos y Conde de Lautréamont, por la violencia de sus sentimientos. Al tiempo, vieron en Freud al padre simbólico que los adentró en el mundo subconsciente. Un padre que no los reconoció como hijos, pues nunca –confesaba- entendió el Surrealismo. ¡Ah, el fantasma del Padre! Ese ente que vive enterrado en nosotros, negado siempre a ser vencido.
La rebelión destructiva que instó a los dadaístas a utilizar métodos provocadores rasgó una brecha que los artistas miembros del Partido Comunista Francés, André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard y Philip Péret habrían de atajar con la implementación de la llamada “conciencia surrealista”, la cual denunciaba una dolorosa fractura arte/sociedad, mundo interior/exterior, fantasía/realidad. La solución que plantearon los militantes surrealistas invocaba a una libertad realizable, libertad que constituyó hasta el final su gran meta: provocar, indagar, encontrar y crear el punto de coincidencia que habría de mediar entre los puntos opuestos de la brecha.
La propuesta fue y sigue siendo una fórmula exitosa, visionaria e inagotable: la unión armoniosa del sueño/realidad, del sueño/vigilia que instaló el alma humana en la “surrealidad”, esta realidad absoluta, cuyo objetivo es liberar al “yo” subconsciente y, en consecuencia, liberadora total del espíritu. Nos instaba Breton a escuchar nuestra voz surrealista: a solas, concentrados, receptivos del dictado interior. La fuerza del oleaje a duermevela tendría que llevarnos hacia arrastres automáticos, articulados con lenguaje peculiar sin trasfondo lógico, pero mezclado todo con sentido intelectual.
Los surrealistas admiraban a dos grandes fuentes del pasado como ejemplo e inspiración, poetas que los antecedieron: Marqués de Sade, por su fuerza de instintos primitivos y Conde de Lautréamont, por la violencia de sus sentimientos. Al tiempo, vieron en Freud al padre simbólico que los adentró en el mundo subconsciente. Un padre que no los reconoció como hijos, pues nunca –confesaba- entendió el Surrealismo. ¡Ah, el fantasma del Padre! Ese ente que vive enterrado en nosotros, negado siempre a ser vencido.
EL AUTOMÓVIL DE CARRERA, Filippo Tommasso Marinetti
Vehemente dios de una raza de acero,
Automóvil ebbrrrio de espacio,
que piafas y te estrrremeces de angustia
tascando el freno con estridentes dientes…
Formidable monstruo japonés
de ojos de fragua,
nutrido de llama
y de aceites minerales,
ávido de horizontes y presas siderales…
¡yo desencadeno tu corazón que golpea diabólicamente,
desencadeno tus gigantescos neumáticos,
para la danza que sabes danzar
en los blancos caminos de todo el mundo!
¡Aflojo finalmente
tus metálicas riendas
y con voluptuosidad te lanzas
al Infinito liberador!
Ante el ladrido de tu gran voz
he aquí al sol que se pone a perseguirte veloz,
acelerando su sanguinolento latido en el horizonte…
¡Mira cómo galopa, al fondo de los bosques, allá abajo!...
¿Qué importa, mi bello demonio?
¡Estoy a tu merced!... ¡Prrréndeme!... ¡Prrréndeme!
Sobre la tierra ensordecida, aunque vibre toda
de ecos locuaces;
bajo el cielo cegado, aunque lleno de estrellas,
yo voy exasperando mi fiebre
y mi deseo,
azotándolos con grandes estocadas.
Y de vez en cuando alzo la cabeza
para sentir sobre el cuello
el blanco apretón de los brazos
locos del viento, aterciopelados y fresquísimos…
Son tuyos esos brazos fascinantes y lejanos
que me atraen, y el viento
no es más que tu aliento abismal,
¡oh Infinito sin fondo que con alegría me absorbes!...
¡Ah! ¡Ah! De pronto veo molinos
negros, descoyuntados,
que parecen correr sobre las alas
de tela vertebrada
como sobre piernas dilatadas…
Ahora las montañas están por arrojar
sobre mi fuga mantas de soñolienta frescura,
allá, en esa curva sinuosa.
¡Montañas! ¡Mamuts en monstruosa tropa
que pesada trotáis, enarcando
vuestras inmensas grupas,
héos aquí superadas, envueltas
por la gris madeja de las nieblas!...
Y oigo el vago, resonante ruido
que estampan en los caminos
las fabulosas botas de siete leguas
de vuestros pies colosales…
¡Oh montañas de frescos mantos turquíes!
¡Oh hermosos ríos que respiráis
dichosamente al claro de luna!
¡Oh tenebrosas llanuras!... ¡Os dejo atrás al galope
sobre este monstruo mío enloquecido…!
¡Estrellas! ¡Mis estrellas! ¿Escucháis l
a precipitación de sus pasos?...
¿Oís vosotras su voz, que la cólera parte…,
su voz que estalla, que ladra, que ladra…,
y el tronar de sus férreos pulmones derrrumbándose sobre prrrrecipicios interrrrminablemente?...
¡Acepto el desafío, oh mis estrellas!...
¡Más rápido!... ¡Todavía más rápido!...
¡Y sin descanso ni reposo!...
¡Suelta los frenos! ¿No puedes?
Apriétalos, pues,
que el latir del motor centuplique sus revoluciones.
¡Hurrrra! ¡No más contactos con esta tierra inmunda!
¡Por fin me separo y vuelo ágilmente
sobre el embriagador río de los astros
que se hincha en creciente sobre el gran lecho celeste!
Automóvil ebbrrrio de espacio,
que piafas y te estrrremeces de angustia
tascando el freno con estridentes dientes…
Formidable monstruo japonés
de ojos de fragua,
nutrido de llama
y de aceites minerales,
ávido de horizontes y presas siderales…
¡yo desencadeno tu corazón que golpea diabólicamente,
desencadeno tus gigantescos neumáticos,
para la danza que sabes danzar
en los blancos caminos de todo el mundo!
¡Aflojo finalmente
tus metálicas riendas
y con voluptuosidad te lanzas
al Infinito liberador!
Ante el ladrido de tu gran voz
he aquí al sol que se pone a perseguirte veloz,
acelerando su sanguinolento latido en el horizonte…
¡Mira cómo galopa, al fondo de los bosques, allá abajo!...
¿Qué importa, mi bello demonio?
¡Estoy a tu merced!... ¡Prrréndeme!... ¡Prrréndeme!
Sobre la tierra ensordecida, aunque vibre toda
de ecos locuaces;
bajo el cielo cegado, aunque lleno de estrellas,
yo voy exasperando mi fiebre
y mi deseo,
azotándolos con grandes estocadas.
Y de vez en cuando alzo la cabeza
para sentir sobre el cuello
el blanco apretón de los brazos
locos del viento, aterciopelados y fresquísimos…
Son tuyos esos brazos fascinantes y lejanos
que me atraen, y el viento
no es más que tu aliento abismal,
¡oh Infinito sin fondo que con alegría me absorbes!...
¡Ah! ¡Ah! De pronto veo molinos
negros, descoyuntados,
que parecen correr sobre las alas
de tela vertebrada
como sobre piernas dilatadas…
Ahora las montañas están por arrojar
sobre mi fuga mantas de soñolienta frescura,
allá, en esa curva sinuosa.
¡Montañas! ¡Mamuts en monstruosa tropa
que pesada trotáis, enarcando
vuestras inmensas grupas,
héos aquí superadas, envueltas
por la gris madeja de las nieblas!...
Y oigo el vago, resonante ruido
que estampan en los caminos
las fabulosas botas de siete leguas
de vuestros pies colosales…
¡Oh montañas de frescos mantos turquíes!
¡Oh hermosos ríos que respiráis
dichosamente al claro de luna!
¡Oh tenebrosas llanuras!... ¡Os dejo atrás al galope
sobre este monstruo mío enloquecido…!
¡Estrellas! ¡Mis estrellas! ¿Escucháis l
a precipitación de sus pasos?...
¿Oís vosotras su voz, que la cólera parte…,
su voz que estalla, que ladra, que ladra…,
y el tronar de sus férreos pulmones derrrumbándose sobre prrrrecipicios interrrrminablemente?...
¡Acepto el desafío, oh mis estrellas!...
¡Más rápido!... ¡Todavía más rápido!...
¡Y sin descanso ni reposo!...
¡Suelta los frenos! ¿No puedes?
Apriétalos, pues,
que el latir del motor centuplique sus revoluciones.
¡Hurrrra! ¡No más contactos con esta tierra inmunda!
¡Por fin me separo y vuelo ágilmente
sobre el embriagador río de los astros
que se hincha en creciente sobre el gran lecho celeste!
Los Poetas Malditos. Selección de poemas
IV
CORRESPONDENCIAS
Naturaleza es templo, cuyos vicos pilares
Dejan salir a veces expresiones confusas;
Por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
Que lo observan con unas familiares miradas.
Igual que largos ecos de lejos confundidos
En una tenebrosa unidad muy profunda,
Vasta como la noche, como la luz tan vasta,
Se responden perfumes, colores y sonidos.
Hay perfumes tan frescos como carne de niño,
Dulces igual que oboes, verdes como praderas,
Y hay otros corrompidos y ricos y triunfantes,
Que se expanden lo mismo que cosas infinitas,
Como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes del alma y los sentidos.
Charles Baudelaire
TODA EL ALMA RESUMIDA…
Toda el alma resumida
Cuando lenta la expiramos
En anillos de humo
Abolidos en otros
Atestigua el cigarro
Ardiendo sabiamente
Que la ceniza se separa
De su claro beso de fuego
Así el coro de los romances
Del labio emprende el vuelo
Excluye de él si comienzas
Lo real porque vil
El sentido demasiado preciso malogra
Tu vaga literatura
Stéphane Mallarmé
EL DURMIENTE DEL VALLE
Un hueco verde, un hilo cantarín de agua clara
Que andrajos argentinos entre la hierba prende
Loco: en ellos el solo del monte altivo esplende;
Y es como un vallecillo que en rayos espumara.
Un soldado reposa, boquiabierto, desnuda
La cabeza, entre berros azules extendido;
Muy pálido en la hierba mojada se ha dormido
Y la luz llueve sobre su verde lecho, cruda.
Entre las espadañas tiene los pies. Risueño,
Como enfermizo infante, duerme plácido sueño.
¡Naturaleza, mécele con calor! Está helado.
Su nariz el perfume de los campos no aspira.
Con la mano en el pecho, duerme al sol. No respira.
Tiene dos agujeros rojos en un costado.
Arthur Rimbaud
ARTE POÉTICA
Sea la música ante todo,
Y para ello el Impar prefiere,
Soluble y libre por el espacio,
Sin nada que le pose o pese.
Es menester que nunca vayas
A escoger letra sin la sorpresa;
Nada más grato que el verso gris
Que lo Indeciso y Preciso mezcla.
Como unos bellos ojos vendados,
Luz meridiana que cintilea,
Es como un cielo de tibio otoño,
Azul desorden de las estrellas.
Pues prefiramos siempre el Matiz
Y no el Color, solo el incierto
Matiz, ¡que él es promesa única!
El sueño al sueño, la flauta al cuerno.
Huye muy lejos del asesino
Chiste cruel y Risa impura,
Que es como ajo de ruin cocina;
¡Que eso los ojos del Azur nubla!
¡A la elocuencia retuerce el cuello!
Harás muy bien, con energía,
De domeñar la Rima siempre,
Si esto no haces, ¿dónde se iría?
¿Quién de la Rima dirá los males?
¡Qué niño sordo, qué loco negro
Nos ha forjado tan falsa alhaja
Que si la liman nos suena a hueco!
¡Siempre la música continuamente!
Sean tus versos tan superiores
Que huir se sienta desde tu alma
Hacia otros cielos y otros amores.
Sean tus versos la buena nueva
Suelta a los vientos, a la ventura
Que florecer hace los mirtos…
Y lo demás… literatura.
Paul Verlaine
CORRESPONDENCIAS
Naturaleza es templo, cuyos vicos pilares
Dejan salir a veces expresiones confusas;
Por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
Que lo observan con unas familiares miradas.
Igual que largos ecos de lejos confundidos
En una tenebrosa unidad muy profunda,
Vasta como la noche, como la luz tan vasta,
Se responden perfumes, colores y sonidos.
Hay perfumes tan frescos como carne de niño,
Dulces igual que oboes, verdes como praderas,
Y hay otros corrompidos y ricos y triunfantes,
Que se expanden lo mismo que cosas infinitas,
Como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
Que cantan los transportes del alma y los sentidos.
Charles Baudelaire
TODA EL ALMA RESUMIDA…
Toda el alma resumida
Cuando lenta la expiramos
En anillos de humo
Abolidos en otros
Atestigua el cigarro
Ardiendo sabiamente
Que la ceniza se separa
De su claro beso de fuego
Así el coro de los romances
Del labio emprende el vuelo
Excluye de él si comienzas
Lo real porque vil
El sentido demasiado preciso malogra
Tu vaga literatura
Stéphane Mallarmé
EL DURMIENTE DEL VALLE
Un hueco verde, un hilo cantarín de agua clara
Que andrajos argentinos entre la hierba prende
Loco: en ellos el solo del monte altivo esplende;
Y es como un vallecillo que en rayos espumara.
Un soldado reposa, boquiabierto, desnuda
La cabeza, entre berros azules extendido;
Muy pálido en la hierba mojada se ha dormido
Y la luz llueve sobre su verde lecho, cruda.
Entre las espadañas tiene los pies. Risueño,
Como enfermizo infante, duerme plácido sueño.
¡Naturaleza, mécele con calor! Está helado.
Su nariz el perfume de los campos no aspira.
Con la mano en el pecho, duerme al sol. No respira.
Tiene dos agujeros rojos en un costado.
Arthur Rimbaud
ARTE POÉTICA
Sea la música ante todo,
Y para ello el Impar prefiere,
Soluble y libre por el espacio,
Sin nada que le pose o pese.
Es menester que nunca vayas
A escoger letra sin la sorpresa;
Nada más grato que el verso gris
Que lo Indeciso y Preciso mezcla.
Como unos bellos ojos vendados,
Luz meridiana que cintilea,
Es como un cielo de tibio otoño,
Azul desorden de las estrellas.
Pues prefiramos siempre el Matiz
Y no el Color, solo el incierto
Matiz, ¡que él es promesa única!
El sueño al sueño, la flauta al cuerno.
Huye muy lejos del asesino
Chiste cruel y Risa impura,
Que es como ajo de ruin cocina;
¡Que eso los ojos del Azur nubla!
¡A la elocuencia retuerce el cuello!
Harás muy bien, con energía,
De domeñar la Rima siempre,
Si esto no haces, ¿dónde se iría?
¿Quién de la Rima dirá los males?
¡Qué niño sordo, qué loco negro
Nos ha forjado tan falsa alhaja
Que si la liman nos suena a hueco!
¡Siempre la música continuamente!
Sean tus versos tan superiores
Que huir se sienta desde tu alma
Hacia otros cielos y otros amores.
Sean tus versos la buena nueva
Suelta a los vientos, a la ventura
Que florecer hace los mirtos…
Y lo demás… literatura.
Paul Verlaine
Notas sobre el Simbolismo
Es un movimiento en Francia a finales del siglo XIX. Surgió como una reacción contra las formas perfectas, pero superficiales de los parnasianos y ante el amaneramiento de los románticos.
La sugestión de la Idea es uno de los objetivos del simbolista, quien insinúa más allá de lo que describe. Cada uno de los exponentes intenta evadirse de manera peculiar, según el temperamento y sus medios de expresión.
La palabra “Simbolismo”, refiere al orden del universo, y las cosas aparentemente lejanas no lo están efectivamente, pues las cosas concretas son solo símbolos de un mundo abstracto. El poeta es alguien llamado a descubrir y a intuir esas afinidades misteriosas (“correspondencias”, según Baudelaire) de los seres. Esto implica que tras las apariencias de lo cotidiano, hay un universo desconocido, cuyo descubrimiento atañe al poeta, quien nos lo otorga accesible a través del lenguaje.
El nuevo matiz del lenguaje poético tendrá que apuntar al misterio y los sentidos, elevando el espíritu del lector a una existencia superior. El Simbolismo propone una correspondencia entre los sentidos. Todo poeta (“vidente”, de acuerdo con Rimbaud) vive en dos mundos diferentes e inseparables: el real y el simbólico o ideal, por lo que una cualidad auditiva posee una correspondencia visual, olfativa, mental, espiritual y en proceso inverso.
Gracias a semejante proceso psíquico es casi imposible distinguir entre la imagen y la idea, entre la realidad y el símbolo. Sentir la diferencia, apreciarla o evocarla es el fin de la poesía.
La sugestión de la Idea es uno de los objetivos del simbolista, quien insinúa más allá de lo que describe. Cada uno de los exponentes intenta evadirse de manera peculiar, según el temperamento y sus medios de expresión.
La palabra “Simbolismo”, refiere al orden del universo, y las cosas aparentemente lejanas no lo están efectivamente, pues las cosas concretas son solo símbolos de un mundo abstracto. El poeta es alguien llamado a descubrir y a intuir esas afinidades misteriosas (“correspondencias”, según Baudelaire) de los seres. Esto implica que tras las apariencias de lo cotidiano, hay un universo desconocido, cuyo descubrimiento atañe al poeta, quien nos lo otorga accesible a través del lenguaje.
El nuevo matiz del lenguaje poético tendrá que apuntar al misterio y los sentidos, elevando el espíritu del lector a una existencia superior. El Simbolismo propone una correspondencia entre los sentidos. Todo poeta (“vidente”, de acuerdo con Rimbaud) vive en dos mundos diferentes e inseparables: el real y el simbólico o ideal, por lo que una cualidad auditiva posee una correspondencia visual, olfativa, mental, espiritual y en proceso inverso.
Gracias a semejante proceso psíquico es casi imposible distinguir entre la imagen y la idea, entre la realidad y el símbolo. Sentir la diferencia, apreciarla o evocarla es el fin de la poesía.
Acercamiento a Un sueño realizado, de Juan Carlos Onetti.
En este cuento se retoma la tesis expuesta en Hamlet: “Ser o no ser”, disyuntiva que excluye el estado de “parecer”. Si bien el ser humano busca su autorrealización “siendo algo”, cuando no lo logra puede estancarse en la frustración desesperada del simple “parecer algo”. Encontramos un paralelismo psicológico entre el personaje de Hamlet con la historia, los diálogos y personajes de Un sueño realizado.
En primer lugar, el director de teatro ha dejado de montar obras por haberse arruinado “dando el Hamlet”; su desconocimiento del director por la obra se refleja en su poca comprensión por lo que acontece a su alrededor: no conoce en realidad a Blanes ni comprende del todo a la mujer que desea escenificar su sueño. La mujer es doble de Hamlet, a quien sabemos afeminado, débil, pero también con sentimientos de venganza, autodestrucción y tormento. La mente dividida de Hamlet, entre locura y cordura, ser y no ser, se refleja en la mujer, quien ha soñado con ser lo que en la realidad tan sólo aparenta. De ella sabemos que es alguien ya maduro que intenta rescatar tardíamente su juventud. Su deseo de llevar al teatro el sueño es metáfora de querer realizar en la vida su mayor anhelo: ser mujer, no sólo aparentarlo. Hay varias alusiones a esto: “...Entretanto yo estoy acostada en la acera, como si fuera una chica... vi cómo ella salía de la puerta de la casucha, moviendo el cuerpo como una muchacha...”
El travestismo en el cuento no aparece como un trastorno sexual, sino que permite perpetuar la apariencia; la mujer, que en realidad es hombre, tiene el dilema entre el ser y el parecer mujer; lo primero se cumple en el sueño, por eso recuerda haberse sentido muy bien mientras soñaba: “...Dice que mientras dormía y soñaba eso era feliz, pero no es feliz la palabra sino otra clase de cosa”. La otra clase de cosa es el “ser”. A su vez, cobra gran importancia lo que callan los personajes, o mejor dicho, lo que no pueden explicar con palabras; porque el silencio es un cómplice y confidente del parecer y no traiciona el fracaso del individuo: “...empecé a saber cosas y qué era aquello en que estábamos metido, aunque nunca pude decirlo...”
Pero cómo saber que el personaje es un travestido y no una mujer. Primeramente, su aspecto es un poco forzado y el mismo cambia en la última ocasión que lo ve el director: “La otra, la loca, vestida de negro, en cuanto llegó se estuvo un rato mirando el escenario con las manos juntas frente al cuerpo y me pareció que era enormemente alta, mucho más alta y flaca de lo que yo había creído hasta entonces...” También sabemos que su reputación no es muy buena y que en el primer día que conoció a Blanes pasó la noche con éste, quien nos lo ratifica: “Cuando nos fuimos a acostar, a cada momento se entreparaba en la calle... para agarrarme de los hombros y las solapas y preguntarme si yo entendía, no sé qué cosa, algo que él no debía entender tampoco muy bien, porque nunca acababa de explicarlo...”
El deseo de ser “otro” es el objetivo del personaje “mujer”. Todos los demás personajes importantes se encuentran entre el ser y el parecer, pero ellos no se han debatido como Hamlet la duda interna.El único personaje que logra expresarlo e intentarlo es la “mujer”; Blanes nunca logra saber lo que ocurrió, pero el director llega a entenderlo al final: “comprendí qué era aquello, qué era lo que buscaba la mujer, lo que había estado buscando Blanes borracho la noche anterior en el escenario y parecía buscar todavía, yendo y viniendo con sus prisas de loco: lo comprendí todo claramente como si fuera una de esas cosas que se aprenden para siempre desde niño y no sirven después las palabras para explicar.”: Esto es, llegar a ser lo que se desea y no tan solo parecer.
En primer lugar, el director de teatro ha dejado de montar obras por haberse arruinado “dando el Hamlet”; su desconocimiento del director por la obra se refleja en su poca comprensión por lo que acontece a su alrededor: no conoce en realidad a Blanes ni comprende del todo a la mujer que desea escenificar su sueño. La mujer es doble de Hamlet, a quien sabemos afeminado, débil, pero también con sentimientos de venganza, autodestrucción y tormento. La mente dividida de Hamlet, entre locura y cordura, ser y no ser, se refleja en la mujer, quien ha soñado con ser lo que en la realidad tan sólo aparenta. De ella sabemos que es alguien ya maduro que intenta rescatar tardíamente su juventud. Su deseo de llevar al teatro el sueño es metáfora de querer realizar en la vida su mayor anhelo: ser mujer, no sólo aparentarlo. Hay varias alusiones a esto: “...Entretanto yo estoy acostada en la acera, como si fuera una chica... vi cómo ella salía de la puerta de la casucha, moviendo el cuerpo como una muchacha...”
El travestismo en el cuento no aparece como un trastorno sexual, sino que permite perpetuar la apariencia; la mujer, que en realidad es hombre, tiene el dilema entre el ser y el parecer mujer; lo primero se cumple en el sueño, por eso recuerda haberse sentido muy bien mientras soñaba: “...Dice que mientras dormía y soñaba eso era feliz, pero no es feliz la palabra sino otra clase de cosa”. La otra clase de cosa es el “ser”. A su vez, cobra gran importancia lo que callan los personajes, o mejor dicho, lo que no pueden explicar con palabras; porque el silencio es un cómplice y confidente del parecer y no traiciona el fracaso del individuo: “...empecé a saber cosas y qué era aquello en que estábamos metido, aunque nunca pude decirlo...”
Pero cómo saber que el personaje es un travestido y no una mujer. Primeramente, su aspecto es un poco forzado y el mismo cambia en la última ocasión que lo ve el director: “La otra, la loca, vestida de negro, en cuanto llegó se estuvo un rato mirando el escenario con las manos juntas frente al cuerpo y me pareció que era enormemente alta, mucho más alta y flaca de lo que yo había creído hasta entonces...” También sabemos que su reputación no es muy buena y que en el primer día que conoció a Blanes pasó la noche con éste, quien nos lo ratifica: “Cuando nos fuimos a acostar, a cada momento se entreparaba en la calle... para agarrarme de los hombros y las solapas y preguntarme si yo entendía, no sé qué cosa, algo que él no debía entender tampoco muy bien, porque nunca acababa de explicarlo...”
El deseo de ser “otro” es el objetivo del personaje “mujer”. Todos los demás personajes importantes se encuentran entre el ser y el parecer, pero ellos no se han debatido como Hamlet la duda interna.El único personaje que logra expresarlo e intentarlo es la “mujer”; Blanes nunca logra saber lo que ocurrió, pero el director llega a entenderlo al final: “comprendí qué era aquello, qué era lo que buscaba la mujer, lo que había estado buscando Blanes borracho la noche anterior en el escenario y parecía buscar todavía, yendo y viniendo con sus prisas de loco: lo comprendí todo claramente como si fuera una de esas cosas que se aprenden para siempre desde niño y no sirven después las palabras para explicar.”: Esto es, llegar a ser lo que se desea y no tan solo parecer.
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EXPRESIONISMO
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